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Los 7 pecados capitales del marketing de contenidos

El marketing de contenidos seguirá pisando fuerte en 2014. A diferencia de lo que se afirmaba en las publicaciones en blogs de 2013, el marketing de contenidos no es una simple tendencia: es un método que se viene usando desde antes de que naciera internet. A pesar de su antigüedad, aún se observan en él los mismos fallos de siempre. Si no se hace nada al respecto, será imposible poner en práctica un marketing de contenidos eficaz y veremos cómo nuestro tiempo y dinero no han sido invertidos correctamente. Por desgracia, la mayoría de las empresas no tienen en cuenta estos fallos tan recurrentes. A continuación te presentamos los siete pecados capitales del marketing de contenidos.

El marketing de contenidos seguirá pisando fuerte en 2014. A diferencia de lo que se afirmaba en las publicaciones en blogs de 2013, el marketing de contenidos no es una simple tendencia: es un método que se viene usando desde antes de que naciera internet. A pesar de su antigüedad, aún se observan en él los mismos fallos de siempre. Si no se hace nada al respecto, será imposible poner en práctica un marketing de contenidos eficaz y veremos cómo nuestro tiempo y dinero no han sido invertidos correctamente. Por desgracia, la mayoría de las empresas no tienen en cuenta estos fallos tan recurrentes. A continuación te presentamos los siete pecados capitales del marketing de contenidos.

 

1. Soberbia: No practicar seeding

En el mundo del marketing de contenidos es muy difícil producir contenido que sea capaz de difundirse por sí mismo –si esto ocurriera, sería simplemente la excepción que confirma la regla. Es un pecador todo aquel que tenga la soberbia de dar por sentado que los contenidos van a difundirse por sí mismos y no crea que haya ninguna necesidad de recurrir a un seeding activo. Y es que el contenido de calidad necesita el impulso adecuado para seguir expandiéndose. Hay que informar tanto a los medios de comunicación clásicos como a blogueros y personas influyentes de la red acerca de tu contenido para lograr que éste llegue al mayor número de usuarios posible –aunque antes de solicitar la difusión de tus contenidos es importante afianzar relaciones. Esto obviamente lleva tiempo, pero te brinda la oportunidad de establecer un canal de difusión estable para tus publicaciones. Sin embargo, no deberías olvidar que el seeding debe centrado en un público concreto y ha de ser personalizado. Aquel que envíe cadenas de correo molestas, no está practicando un buen seeding.

 

2. Avaricia: Contenido demasiado publicitario

Claro que se puede utilizar el marketing de contenidos para vender productos y servicios. Por desgracia, hay demasiados que no se lo han planteado como debieran y consideran adecuado utilizar el contenido como si éste fuera un tipo de mensaje publicitario más. El problema de este tipo de planteamiento es que engendra más codicia que otra cosa y va en detrimento del propio negocio. Conviene que en el contenido no se note que lo que se pretende es vender un producto o servicio –lo ideal es que sea haga de una manera sutil. Los objetivos del marketing de contenidos son convencer a los usuarios a través de contenidos y lograr posicionarse como experto en un ámbito determinado. Todo aquel que incorpore publicidad explícita en sus contenidos perderá toda credibilidad, impidiendo así que los usuarios confíen en la empresa –lo cual puede repercutir negativamente en las oportunidades de venta. No cabe duda de que la avaricia es un escollo en el camino de los vendedores. El que logre ganarse el estatus de experto en la red así como atraer usuarios a su sitio a través de contenidos de calidad, conseguirá captarlos de una forma más eficaz y duradera.

 

3. Gula: Atragantarse con tanto usuario

Por todas partes encontramos artículos en los que se afirma que el objetivo del marketing de contenidos el contenido se propague por la red como un reguero de pólvora, como si de un virus se tratara. Pero, ¿tiene acaso sentido tanto desenfreno? Podría llegar a tenerlo si lo que se pretendiera fuera afianzar la propia presencia en el mercado. Aunque la cruda realidad es que solo se benefician de ello grandes compañías de renombre. A otras, lo que les pasa, es que se atragantan con el marketing de contenidos porque quieren más de lo que pueden abarcar. Para la mayoría de las empresas tiene más sentido producir contenido para su público objetivo, un contenido que esté adaptado al propio nicho. Es posible que de esta manera el tráfico no aumente tan rápidamente, pero esta práctica presenta una gran e importantísima ventaja: el contenido es de calidad. Hablando claro, supone un mayor número de visitas de usuarios dispuestos a participar en el proceso, ya sea comprando o registrándose para recibir newsletters.

Si lo que se pretende es producir contenido para el público objetivo, será de gran utilidad centrarse en las «personas», ya que presentan unas características claras y precisas. Un ejemplo de ello es: hombre, 60 años, millonario, residente en Londres, que puede referirse tanto a Ozzy Osbourne como al Príncipe Carlos de Ingleterra. No obstante, no hay contenido posible que pueda ir dirigido a ambos. Por este motivo, hay que prestar especial atención a las circunstancias, a las aficiones y a la filosofía de vida del grupo objetivo. ¿El resultado? Un contenido específico dirigido a personas concretas.

 

4. Ira: No aclarar los tecnicismos

Hay artículos, vídeos, infografías, e-books, etc. en los que no puede evitarse emplear ciertos tecnicismos. Sin embargo, no debe cometerse el error de no explicarlos. En la red a menudo encontramos preguntas en el apartado para comentarios sobre el significado de términos específicos. A algunos Webmasters parecen molestarle tales preguntas, estallan en ataques de ira y responden que esos términos deberían conocerse o que si se desconocen, que se busquen en Google. En lugar de dejar que la ira responda por uno, se podrían aclarar estas nociones directamente en el contenido o simplemente añadir un pequeño glosario. Aquel que proporcione una respuesta amable y clara estará ayudándose a sí mismo a forjarse una imagen positiva entre los usuarios.

 

5. Egoísmo: No querer cometer errores

A primera vista, el perfeccionismo no es una cualidad negativa, aunque sí que empieza a serlo cuando aspiramos a la perfección por motivos meramente egoístas. Aquel que establezca unos plazos de publicación pensando solo en sí mismo, que pretenda que no se cometa ningún error que pueda dañar su ego, lo lleva difícil en el mundo del marketing de contenidos. Solo se aprende y mejora a base de equivocarse. Hay que dejar a un lado el ego y esforzarse por que los contenidos estén listos de forma puntual. El eslogan de Facebook «Listo es mejor que perfecto» debería ser una máxima en la creación de contenidos. Crear el contenido perfecto no es posible si no se cuenta con la experiencia necesaria. Solo a base de intentarlo se descubrirá qué surte efecto y qué errores deben evitarse en el contenido.

 

6. Envidia: Copiar a otros

Demasiado a menudo se observa cómo ciertos individuos que crean buenos contenidos despiertan la envidia de otros, que deciden modificar ligeramente ese mismo contenido para conseguir su propia versión. Si lo que se pretende es triunfar en el mundo del marketing de contenidos, la envidia no es la actitud adecuada que ha de adoptarse. Y es que copiando contenidos en momentos puntuales no se llega a ninguna parte, pues el marketing de contenidos discurre por caminos imprevisibles. En lugar de tener como objetivo crear otras versiones de contenidos ya existentes, habría que centrarse en generar contenidos únicos con regularidad que cautiven a las visitas. Hay que convencer a los usuarios de que sigan visitando la página y de que en ella van a encontrar el mejor contenido. Lo ideal es elaborar un plan de publicaciones, ceñirse a él y publicar material nuevo con regularidad. Es una manera de minimizar el riesgo de cometer el quinto pecado capital: establecer unos plazos de publicación poco realistas por el afán de alcanzar la perfección.

 

7. Pereza: No esforzarse en generar contenidos de calidad

A consecuencia de la popularidad que adquirió el término «marketing de contenidos» en el 2013, la red acabó desbordada de contenidos. Aun así, muchos fueron los que no pusieron ningún empeño en crear contenidos de calidad, lo cual se logra únicamente invirtiendo dinero y, sobre todo, tiempo. Aquel que no le dedique el tiempo necesario, no conseguirá que sus contenidos destaquen entre los demás. A veces basta con elegir un tema de lo más común y, simplemente, darle un giro inesperado que sorprenda al usuario. Este artículo, por ejemplo, podría haberse escrito igualmente sin necesidad de recurrir a los siete pecados capitales y habría supuesto menos trabajo. Sin embargo, todo aquel que ponga esfuerzo en sus contenidos, obtendrá mejores resultados con el seeding. El contenido inédito y de calidad es la clave para atraer tanto a blogueros como a personas influyentes de la red.

 

Conclusión

En el mundo del marketing de contenidos muchos son los que cometen al menos uno de los pecados capitales. Los motivos son de lo más variados, pero hay uno en concreto que no debería ser aceptable: poner excusas alegando que no se puede producir contenido de calida. Aquel que evite cometer estos pecados, irá un paso por delante de la competencia y ascenderá al deseado cielo del marketing de contenidos.

 

Artículo de Andreas Graap.


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Comentarios

273032 23. enero 2016 - 1:47

Interesante información y muy buena la manera en que la expresan… gracias

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